Divorcio e hipoteca de vivienda en regimen de gananciales

Divorcio | 25/03/2014 | 7.25 / 10 | Comentarios

El Tribunal Supremo ha señalado en la sentencia 1659/2011, de 28 de marzo, que el pago de las cuotas de la hipoteca contratada por los dos cónyuges para adquirir la propiedad del inmueble destinado a vivienda familiar, es una deuda de la sociedad de gananciales y no es una carga del matrimonio, por lo que deberá pagarse a partes iguales por ambos cónyuges.

Divorcio e hipoteca de vivienda en el regimen de gananciales
Divorcio e hipoteca de vivienda en el regimen de gananciales

Señala el Tribunal que los artículos 90 y 91 del código civil, en caso de cese de la convivencia por divorcio o por separación, imponen a los cónyuges la obligación de contribuir a las cargas del matrimonio. El concepto de “cargas del matrimonio” es un concepto abierto que ha sido objeto de varias interpretaciones por la jurisprudencia. Considera el Tribunal Supremo que se tiene que diferenciar entre lo que se considera carga del matrimonio (artículos 90 y 91 del código civil) y la obligación de pago de la hipoteca, que corre a cargo de la sociedad de gananciales.

En la sentencia del 5 de noviembre del 2008, el Tribunal Supremo señaló que la hipoteca que grava el piso que es la vivienda familiar no se debe considerar carga del matrimonio, en el sentido del artículo 90 del código civil, ya que es una deuda de la sociedad de gananciales e incluida, por tanto, en el artículo 1362. Así, mientras se mantenga la sociedad, la hipoteca debe pagarse a medias por los cónyuges. El pago de las cuotas de la hipoteca afecta a las relaciones patrimoniales entre los cónyuges, si el bien destinado a vivienda se adquiere estando vigente la sociedad de gananciales, se debe aplicar lo señalado en el artículo 1347.3 del código civil, que indica que son bienes gananciales los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, ya se haga la adquisición para la comunidad o para uno de los cónyuges. Por tanto, será a cargo de la sociedad de gananciales, tal y como establece el artículo 1362 del código civil, la adquisición, tenencia y disfrute de los bienes de ambos cónyuges. El pago de las cuotas de la hipoteca es una deuda de la sociedad de gananciales porque se ha contraído por los dos cónyuges en su beneficio, ya que el bien adquirido con la hipoteca se considerará bien ganancial y corresponderá a los don cónyuges por mitad .

Se deben distinguir dos clases de gastos que pueden afectar a la vivienda familiar: Los relacionados con su mantenimiento y conservación (tienen la categoría de gastos familiares incluso después de la disolución del matrimonio) y el pago de las cuotas de la hipoteca que ha permitido a los cónyuges tener la propiedad por partes iguales de la vivienda (ésto está relacionado con la adquisición de la propiedad del bien y debe resolverse con arreglo al régimen de bienes que corresponda a cada matrimonio).

Así pues, en el caso de que el régimen económico del matrimonio sea el de sociedad de gananciales, si estando éste vigente se contrató la hipoteca por ambos cónyuges para adquirir la propiedad de la vivienda familiar, se considerará una deuda de la sociedad de gananciales y no es una carga del matrimonio, por lo que deberá pagarse a partes iguales por ambos cónyuges.