Clausula suelo

Clausula suelo | 10/03/2014 | 8.00 / 10 | Comentarios

Cláusula suelo

Cuando firmamos una hipoteca con un banco, la remuneración que recibe dicha entidad financiera es el tipo de interés al que se pacte la hipoteca. Las estructuras normales de tipo de interés en España son interés fijo e interés variable

Las hipotecas de interés variable tienen siempre dos elementos de forma intrínseca:

1. El tipo de referencia, al que vienen adscritas, normalmente el Euribor, que viene a ser el coste que a la entidad financiera le llega el dinero que a su vez nos presta, y que al formar parte del mercado de capitales varía en función de plazos y tiempos y está sometido a los vaivenes del mercado y de las autoridades monetarias.

2. Un diferencial, añadido a ese tipo al que vienen referidas, que viene a ser el margen que su entidad financiera fija en el momento de la firma del contrato, sobre la base de las circunstancias del mercado y la relación comercial que establezca con usted.

Así, si se fija un tipo de interés, que sea Euribor + 1, usted pagará el tipo al que se encuentre el Euribor en cada momento más un punto de interés, a revisar con la periodicidad que se haya acordado en el contrato.

Sobre esta base es donde empezaron a cocerse las cláusulas suelo, de forma generalizada en muchos contratos, en virtud de los cuales se ponía topes a la variación de los tipos de interés. Dichos límites se establecían tanto por abajo, (suelo) como por arriba (techo), siendo que la cuota quedaría siempre entre los dos. Cuando tanto suelo como techo quedaban como extremos de la cantidad a satisfacer por la hipoteca no existía ningún problema. Este problema empezó a surgir de forma nítida cuando los tipos de interés al amparo de la crisis empezaron a bajar en la parte de referencia por debajo de la propia cifra fijada como suelo del pago, por cuanto dejaba al consumidor con unas cuotas muy superiores a las que podría estar pagando con su negociación básica (tipo de referencia + diferencial), en el caso de que no existiese dicha cláusula suelo.

El consumidor observaba con estupor como por mucho que bajasen los tipos de interés de referencia, su cuota permanecía fija en la cifra fijada como suelo y es aquí cuando el enfado de muchos clientes bancarios que no habían sido debidamente informados, o tenían escasa o nula formación financiera comienza a plasmarse en demandas judiciales contra los bancos para anular dichas cláusulas suelo.

Si usted esta sufriendo una cláusula suelo en su contrato de hipoteca, sepa que cada vez los juzgados están dando con más frecuencia la razón a quien procede a su demanda. Si desea negociar con su banco o bien habiéndolo intentado ya no consigue llegar a buen puerto en su negociación de su clausula suelo y decide demandar a su entidad financiera, llámenos, rellene el formulario adjunto o mande un email a [email protected] y nos pondremos en contacto con usted a la mayor brevedad.